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lunes, 28 de mayo de 2012

Una metamorfosis completada y el verdadero truco para la operación bikini

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Me estoy dando cuenta de que ya casi he completado la metamorfosis entre niña normal y friki gourmet. La transición empieza, como siempre, con uno mismo: te empiezan a llamar más la atención los moldes o los libros de cocina que las camisetas de zara (tranquilo Amancio, te sigo siendo fiel y no creo que ni aún completando la transición al frikismo gourmet deje de hacerte visitas semanales porque lo nuestro va más allá: lo nuestro es un idilio). Lo dicho, que empiezas a entrar en zara home (ves Amancio, aunque me desvío un poco, sigue siendo tu imperio el que visito religiosamente) además de en zara, oysho, uterque y demás.... Poco a poco la gente lo va notando y los regalos de cumpleaños van variando: pasan de ser un vestido y una pulsera a un vestido y un platito mono, o una camiseta y un soplete. Entonces llega la etapa de la reorganización de armarios porque la cocina se te queda pequeña. Empiezas ocupando una balda de un armario, pero aquello es el principio del fin porque sabes que hasta que no te hagas con el armario, nunca estarás satisfecha. Yo ya uso los platos de colores que compro o me regalan como objetos de decoración: no hay superficie lisa y horizontal en casa que no tenga un cuidado montoncito de platos "que pegan". Ay Dios, según lo escribo ¡me doy cuenta de la gravedad de mi enfermedad! 

Seguimos con los síntomas: cada vez invitas a más gente a comer/cenar/merendar a casa y ya no te vale con poner el mantel cutrelux o los manteles individuales, ¡no! Ahora hasta pones un jarroncito con flores, combinas los platos (porque, al contrario de lo que haría tu madre o tu abuela tú no tienes dos dichosos platos iguales, ni de color, ni de tamaño) y ya el sumum es cuando en lugar de sacar un trozo de queso y salchichón a la mesa, te dedicas a hacer una escultura encima de una tabla de madera para que quede "muy mono". Por no hablar de las 50 fotos que haces cuando todo está preparado (y caliente) y no dejas que nadie toque nada hasta que no esté frío y tú ya hayas hecho todas tus fotos.


Yo creo que ya me he metamorfoseado completamente. Por eso ahora la gente sabe que más que un bolso de 300 pavos, me hace ilusión una gofrera del lidl de 8, o unos trozos de ruibarbo. Por eso, cuando mis padres estuvieron en Venecia, trajeron dos paquetitos de pasta, de esta que de lo mona que es, no sabes si cocinarla o si sacar al niño que llevas dentro y ponerte a hacer las manualidades horribles de macarrones que hacías para el día de la madre en el colegio. La verdad es que nunca he sabido a qué mente brillante se le ocurrió que pintar macarrones de plateado y colores similares y pegarlos a una cartulina le iba a gustar a alguien....que ya, que ya sé que la cuestión está en que el niño de turno le dedique tiempo a pensar en su madre, pero joe, ya puestos, ¡que haga algo que merezca la pena!


Descartada por tanto la idea de las manualidades ochenteras, opté por cocinarlos. En casa solo tenía un manojo de espárragos trigueros, pero después leer unas cuantas recetas italianas y de ver unos cuantos vídeos, te das cuenta de que los Francescos del mundo todo lo solucionan a base de un poco de mantequilla, vino blanco y parmesano. De hecho yo creo que seguro que hay una pasta que solo lleva esos tres ingredientes. Ojo, a mi no me gusta el vino, pero reconozco que sin el vino no es lo mismo: es lo que distingue la pasta que comes en un viaje a esquiar cuando os metéis 10 en un apartamento y la pasta que puedes comer en cualquier restaurante italiano. Ya lo decían los borrachos: "con vino todo sabe mejor".



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Yo tenía un manojo de espárragos trigueros, así que eso es lo que añadí a la santa trinidad del parmesano-vino -mantequilla. Para el que, como yo, a la hora de la comida está buscando justificaciones para merendar algo dulce, que sepáis que este plato debe llevar el 70% de la cantidad de verdura diaria recomendada: el paquete dice que para teñir la pasta de verde le han añadido espinacas, así que podríamos hasta decir que es pasta con espárragos trigueros y espinacas...y la franja rosa SEGURO que es con remolacha - SEGURO. Porque chicle boomer no creo que hayan usado.... Así que tranquilo/a, que tienes todo el derecho del mundo a comerte un trozo de bizcocho para merendar. Y si estás ya harto/a de tanto cartel de operación bikini, yo he encontrado la solución a otro de mis problemas: la falta de fuerza de voluntad en cuanto a los dulces se refiere. Cada vez que te apetezca un dulce, ponte a mirar un anuncio de esos asquerosos que hace hm todos los veranos con la modelo esa asquerosa luciendo biquinis de 4 euros de hm que hace que parezcan de la perla (a ti por mucha verdura que tomes y mucha zanahoria para ponerte morena NUNCA te van a quedar así) o si no ponte este video y:
a) disfruta de la canción y del cantante (suspiro suspiro)
b) con la rubia lo mismo que con la de hm: deja el donut y coge la fruta, que por lo menos en esta época ¡hay variedad!







Farfalle Tricolore con Espárragos Trigueros


Pasta – en este caso, farfalle
Un manojo de espárragos trigueros
Un dado de mantequilla
Un buen puñado de parmesano
Un buen chorro de vino blanco


Me parece a mi que ya es hora de que empiece a pesar las cosas cuando hago recetas saladas, pero más que una receta son indicaciones…

1.    Hervir el agua con abundante sal y cocer la pasta.
2.    Mientras tanto freir los espárragos con poco aceite, es más bien hacerlos a la plancha, primero a fuego medio y al final a fuego fuerte para que cojan más sabor.
3.    Retirar los espárragos y sazonar. Mientras tanto añadir la mantequilla a los restos de aceite de la sartén y el vino. Dejar evaporar el alcohol. Devolver los espárragos a la sartén con la salsa.
4.    Cuando la pasta esté lista, añadir, junto con el parmesano a la salsa y remover bien.






domingo, 1 de enero de 2012

She runs Madrid, he drives

Esta primera entrada del 2012 en realidad debería haber sido la última del 2011 pero, como siempre, se me echa el tiempo encima, me faltan horas y se me acaba pasando. Es lo bueno que tiene el uno de enero. Es el día "más rollo" del año. No hay nada que hacer, nada está abierto, la mayoría de la gente se levanta a las 4 de la tarde y lo de hacer propósitos de año nuevo a partir de los 15 años...como que no.







Rebobinemos 24 horas (ay madre, entrada con flashbacks y todo, ¡estoy que lo tiro!). Mi hermana, la de: "Ana hazme un bocadillo", a lo que yo contesto: "háztelo tú" y ella culmina con: "pues no ceno" ayer decidió que, ya que corría la San Silvestre Vallecana tenía que comer pasta como todo buen deportista. Que conste que ella ni entrena ni nada: ultimamente le ha dado por correr y yo creía que esta obsesión surgía de la nueva linea deportiva de adidas para oysho, pero veo que no se le da del todo mal y que no lo está utilizando como excusa para comprarse el modelito para el "running". De hecho la pobre corre con unas zapatillas de puma mías del año maricastaña que le quedan hasta grandes, así que ya me gustaría a mí ver a Fermín Cacho correr los 1500 (o lo que corra) sin entrenar y con zapatillas grandes.







 Como a pesar de su alergia a los fogones ultimamente no le queda otra que hacer sus pinitos en la cocina porque los sandwiches de mallorca "ya cansan", está descubriendo sus especialidades. Una de ellas es una pasta con tomatitos cherry inspirada en una pizza de pizza al cuadrado que lleva tomatitos y aproximadamente medio bote de pimienta, cayena y guindilla - vamos, que pica. Además ha ido probando distintas técnicas y ha dado con la suya porque la tradicional no le acaba de convencer. Puede que sea por un pequeño incidente que tuvo hace unas semanas.


Resulta que me iba yo de casa (tampoco es que yo sea una experta, que cualquiera que lo lea se piensa que voy de Ferrán Adriá) y quería cenar espaguetis a la carbonara (pero sin huevo, que es como le gustan). Total que ponemos el agua a hervir, con mucha sal, cual mar mediterráneo siguiendo los consejos de Nigella, la sartén con el bacon y demás. Como yo me iba le di el truco mágico que utilizan los italianos para que la pasta no se quede seca: coge un poco del agua de cocción de la pasta y se la añades al final. No del todo convencida con el truco me pidió que cogiese yo el agua, con lo cual metí una taza de desayuno en la cazuela y saqué como media taza de agua.



Al día siguiente cuando me levanto y pregunto que qué tal el experimento me dice la pobre: " una mierda: hice lo que me dijiste: eché el agua de la taza y aquello se inundó de salsa, estaba insípido, asqueroso". A lo que yo contesto: "Elena, ¿no habrás echado todo el agua de la taza, no?" "Pues claro", repuso ella, "por eso te dije que la cogieras tú". ¡La madre del cordero! Aquello debía parecer sopa de fideos largos más que espaguettis a la carbonara.


Desde entonces ella pasa del agua y lo hace a su manera y la verdad es que su especialidad está buena, es fácil y la autoría es toda suya, así que ¡hoy el mérito o la culpa es toda suya! Ah y por la tarde corrió la San Silvestre y cuando digo corrió quiero decir corrió, no aduvo la mitad del recorrido como yo habría hecho. ¿Sería por la pasta que había comido?



Para acabar os dejo con una recomendación para esta tarde: si no tenéis nada que hacer, id al cine a ver "Drive", la nueva peli de Ryan Gosling que nos encantó a las dos. Me quedo con las ganas de poner la escena primera porque no se la quiero fastidiar a nadie, pero es mítica. Ah y si, los dedos de la primera foto son suyos y la receta la ha escrito ella (con delirios de grandeza gourmet teniendo en cuenta que, desafortunadamente todos los ingredientes vienen de una estantería u otra del super).


lunes, 14 de noviembre de 2011

El retorno de mi amigo el cerdo...(y que "retorne" muchas veces más)





Jamie (con la confianza que tenemos me niego a poner apellidos) llama a esta pasta "Proper blokes´sausage fusilli". Ayyyy Jamie, no caigas tú también en la trampa de pensar que los chicos sois los únicos que coméis "derivados de la matanza" y que nosotras comemos solo tortitas de esas de arroz inflado y cereales special K. ¡Cómo me ponen de negra esos anuncios! Empiezan y se oye la voz de fondo:¿ te gusta el chocolate? No renuncies al placer...mientras cae a borbotones una cascada de chocolate fundido sobre unos cereales brillantes como si estuviesen recubiertos de azúcar. Cambia la imagen y, mientras la misma voz dice que special K es la respuesta a todas tus plegarias, aparece la delgaducha del vestido rojo comiendo cereales de un triste bol en el que por cada 150 copos de cereales sin azúcar, sin gracia y sin nada, aparece uno forrado de una finíiisima capa de chocolate (negro, por supuesto, que engorda menos).







Delgaducha del vestido rojo: si eso es disfrutar del chocolate no pruebes esta pasta porque te va a dar un jamacuco.
Resto de personas del mundo que, para disfrutar del chocolate metéis el dedo en el bote de nutella o tenéis que desenvolver el papel de la tableta para coger dos onzas más de las que habíais cogido en un principio: haced esta pasta. Es super fácil y como lleva salchichas y las salchichas vienen de mi amigo el cerdo, está super sabrosa. Por si no fuera poco con la gracia del cerdo, añádele algo de guindilla, orégano, vino blanco y parmesano.... Jamie le echa limón, pero yo ya me he pronunciado al respecto...






La receta consiste en cocer la pasta en agua con sal mientras sacas la carne de la "funda" de las salchichas, la machacas y la fries con muy poca aceite, desmigajándola hasta que quede dorada. Cuando esté dorada, echas guindilla al gusto, ajo y sigues rehogando. A continuación añades algo de vino blanco, dejas que reduzca y apartas del fuego. Antes de escurrir la pasta reservas algo del agua de cocción de la pasta. Finalmente escurres la pasta, la echas sobre la carne, añades algo del agua de cocción para que no se apelmace, el parmesano y el orégano y remueves bien para que toda la pasta quede recubierta con la salsa (escasa pero sabrosa).

PS: no veis doble, estoy poniendo dos fotos casi repetidas de cada "vista"...jajajaja








domingo, 3 de julio de 2011

Un descubrimiento

La receta de hoy es una adaptación de esta receta que vi en el blog 101 cookbooks el otro día. Más que una adaptación es un plato hecho por libre a partir de esa inspiración, y estoy encantada con él. Quería hacer algo fácil que pudiese hacerse de un día para otro. Así al llegar a casa, con encender el horno y meter la bandeja preparada, en 20 minutos tenemos la comida. Sí, hay que encender el horno, pero una no puede dejar al amor de su vida solo porque las cosas se pongan un poco feas y empiece a hacer 40 grados. Además nadie te obliga a estar pegada al horno absorbiendo el calor: él hace lo suyo y tú mientras te puedes tumbar tranquilamente a leer un rato o a ver la tele.





Llevo tiempo queriendo hacer más recetas saladas, pero entre lo que me cuesta hacer la foto sin meter mano al plato y que lo poco que hago, lo hago a ojo y ni peso ni mido ni nada, al final siempre acabo poniendo menos de las que me gustaría. Además las pocas que pongo me parecen un poco chapuza: las recetas son en plan: echa un puñado o una pizca y yo soy de las primeras que se burla cuando leo una receta y veo "un puñado" porque es algo un poco relativo: vamos que si se pone LeBron James a hacer la misma receta que una amiga mía japonesa que tiene las manos más pequeñitas que he visto, no creo que les vaya a salir igual... Pero al final muchas cosas son a gusto del consumidor, así que poner 2 gr de sal también me parece un poco ridículo...






También tengo que mejorar las fotos, porque con lo ansiosa que soy me cuesta la vida no comer mientras hago la foto. Para que os hagáis una idea yo soy de las que saca la jarra de agua, los platos y los cubiertos cuando el repartidor de comida a domicilio llama al portal y hasta me siento a la mesa, para que cuando llegue ya esté todo preparado. Solo me falta estar atenta a la mirilla y abrir antes de que llame a la puerta. Eso prometo que TODAVÍA no lo hago... A pesar de lo chapucero de las recetas y las fotos os aseguro que esto está de muerte y lo puede hacer hasta alguien que no haya pisado nunca una cocina. Yo lo voy a repetir seguro, así que espero que lo probéis, también a vuestra manera. Y si encontráis caracolas tan chulas como las de mi "plato musa", que me lo digáis porque las mías parecen la hermana fea (pero más simpática).






Conchas rellenas de ricotta, albahaca y parmesano con salsa de tomate, ajo y guindilla


 Para 4 personas:

 250gr caracolas
 un bote de tomate pelado (de los grandes: 780gr)
 unos 4 dientes de ajo
 una tarrina de ricotta - creo que eran 250gr
 algunas hojas de albahaca
 parmesano recién rallado
 una guindilla
 sal
 azúcar
 pimienta
 aceite de oliva


Para la salsa de tomate

1. En una cazuela poner un chorrito de aceite y rehogar los dientes de ajo a fuego lento. Yo los corté en trozos grandes para quitarlos luego, pero también se pueden echar en trozos pequeños.
2. Cuando los ajos tengan algo de color, añadir el tomate de la lata, salpimentar, añadir guindilla al gusto y algo de azúcar para contrarrestar la acidez del tomate. Cocinar a fuego medio-alto aplastando los tomates con un tenedor.
3. Reducir hasta conseguir la consistencia deseada (esto también me parece cuestión de gustos).


Para el relleno

1. Mezclar la ricotta con las hojas cortadas de albahaca, pimienta, sal y parmesano. Para la cantidad de parmesano yo creo que lo mejor es ir probando. Os puedo decir un puñado, y que cada cual use el puñado que necesite para llegar a la mezcla perfecta.


Montaje

1. Cocer la pasta en agua con sal algo menos de lo que indique el paquete para que quede al dente. Escurrir, habiendo pasado antes por agua fría para poder rellenarlas antes de que se queden duras.
2. Rellenar las conchas con el relleno.
3. En la bandeja en la que se vayan a hornear, poner la mitad de la salsa de tomate, colocar las caracolas rellenas y el resto de la salsa de tomate por encima.
4. Introducir en horno precalentado a 180ºC, habiendo cubierto la bandeja con papel albal. Descubrir pasados 15 minutos y dejar hornear otros 15 minutos.
5. Sacar del horno y añadir parmesano rallado.







miércoles, 8 de junio de 2011

Spaguettis con tomate "como Dios manda" y el chollo del siglo




Como es evidente para cualquiera que haya visto alguna vez este blog, lo mío son los postres, pero no hay cosa que me indigne más que ir de viaje y comer pasta demasiado cocida con salsa de tomate de tetra brik - argggg. Así que cada vez que veo el anuncio ese del niño que crece comiendo "en casa de la abuela" la pasta con tomate orlando (o la marca que sea porque no me acuerdo), en lugar de pensar: uy qué bien, ya mismo me estoy bajando al supermercado, pienso: qué vida más triste y ¿qué clase de abuela tiene este chico?. Por favor Melchor, Gaspar, Baltasar , Papá Noël o el Ratencito Pérez, ¿le podéis traer a este pobre muchacho una abuela en condiciones que haga codornices, natillas y las cosas que hacen las abuelas de verdad?.






La receta de hoy no es precisamente de mi abuela que, para que nos vamos a engañar, aunque otras cosas las borda, el tomate para mi gusto lo deja un poco "aguado". De hecho últimamente mi abuela es tan lista, y mi abuelo tan joya, que ¡el que cocina es él! En Navidades andaba el hombre encantado con sus manzanas asadas y sus peras al vino, de hecho dice ¡que le salen mejor que a mi madre! (...) Vamos, que mi abuelo llega a apuntarse al maetic a sus 86 años y fijo que tiene cola: apuesto hombre de 86 años que no solo se echa colonia 4 veces al día para "no oler a viejo", sino que además cocina, prepara el desayuno a la parienta y va a la compra. Por ahora se niega a planchar, pero ya veremos que pasa cuando caigan los 87...





Vuelvo al tema de los spaguettis de hoy, que me voy  por las ramas con dos de pipas. Siempre me han gustado las salsas de tomate espesas que se adhieran a la pasta, nada de salsas aguadas de estas que forman un charquito casi transparente en el fondo del plato. Esta salsa realmente, más que una salsa de tomate es una reducción porque no lleva nada más que tomate, sal, pimienta, algo de aceite y guindilla.  Además al final ni trituro la salsa, la machaco con un tenedor y dejo que queden trozos de tomate. La guindilla y la pimienta le dan un toquecito picante que se puede ajustar al gusto y al que yo últimamente me estoy aficionando. ¿Será porque dicen que el picante crea adicción?No lo sé, pero la cosa no acaba aquí. Si con esta salsa los espaguettis estarían ya de muerte, ¿qué pasa cuando le añades un aceite de ajo y albahaca? ¿y si encima para mezclarlo todo le echas un dadito de mantequilla? Pues pasa que cualquiera puede hacer un plato de pasta que está buenísimo en poco tiempo,  pasa que no vuelves a hacer pasta con tomate al modo "normal", porque esto envicia - de hecho ahora solo de pensarlo me está apeteciendo hacerlo...


La primera vez que hice esta receta usé tomates frescos de rama, pero hay que escaldarlos, pelarlos, quitarles las semillas....un cristo...así que ahora que tengo menos tiempo me he hecho más comodona y compro latas de tomate crudo pelado y sale perfecto. Además de esta manera tienes todos los ingredientes a mano o en la despensa. Es un plato sencillo, pero de los que te ponen en un buen restaurante italiano, con una gracia especial, o por lo menos a mí me lo parece, que soy capaz de comerme el plato de la foto y quedarme tan a gusto o incluso ¡con ganas de más!













PD: El chollo del siglo en sus años mozos - igual yo le veo con buenos ojos, pero ¡ni Clark Gable tenía esas poses!




lunes, 14 de febrero de 2011

Pizza de bacon y calabaza

Hace unos meses descubrí un pequeño sitio en la calle del Barco llamado pizza al cuadrado que sirve trozos de pizza al peso para tomar en la barra o para llevar. Lo bueno es que suelen tener unos 5 tipos de pizza y puedes coger un trozo de cada uno. Lo malo es que la barra es un poco justa y no hay baños, con lo cual yo siempre acabo comiendome la pizza por la calle de vuelta a casa, que no es tarea fácil si hay que hacer equilibrios con la caja, la botella de agua, la servilleta y la pizza calentita.

Aún así estas pizzas tienen un efecto hipnótico sobre mí: me apetecen a todas horas, así que ultimamente acabo visitándoles un domingo sí y otro también  y el pasado descubrí que por fin han habilitado otro local con mesas para evitar ir dejando rastro a base de tomatitos cherry de camino a casa a lo Hansel y Gretel. Las pizzas a simple vista tienen pinta de tener una masa gorda y blandurria, pero están crujientes por debajo y tienen la suficiente masa para aguantar los ingredientes que llevan encima que son el punto fuerte: prosciutto con champiñones con una salsa de trufa, calabaza con panceta, etc.







Obviamente en cuanto probé la que llevaba el aceite de trufa pensé: ya está, he encontrado la madre de todas las pizzas, la gente cuando venga a casa me va a pedir que les adopte!! El problema está en el dichoso aceite de trufa. Una botellita pequeña que encontré eran 15 euros y la verdad es que la economía no está como para esas alegrías, así que dejé aparcada momentáneamente la idea...

Hasta el fin de semana pasado que volví a probar la de calabaza y decidí que ya era hora de hacer una pizza original, así que compré calabaza en el supermercado (algo que yo creía que los españoles no comprábamos ni para hacer decoraciones de halloween, pero que parece que cada día se ve más) y me puse manos a la obra. La receta de la masa es esta y lo suyo es hacer una buena cantidad, dividirla en varias bolas y congelarlas para cuando hagan falta.


La calabaza que compré la corté en daditos, la puse en una bandeja de horno y la cociné a unos 200º hasta que se quedó blanda y con algún borde tostado, con algo de sal, pimienta, un chorrito de aceite, algún trozo de bacon y dos dientes de ajo enteros. Esta receta la verdad es que merece la pena aunque solo sea por lo bien que huele la cocina cuando esto está en el horno.

Cuando estuvo todo hecho lo trituré et voilá: crema de calabaza (o eso creo porque la verdad es que hice lo que me pareció sin seguir ninguna receta). La consistencia es perfecta para la pizza, ya que queda como una salsa de tomate muy espesa. Además al echarle el bacon y el ajo se equilibra un poco el dulzor de la calabaza, que si no puede ser algo excesivo. Obviamente hice para más de un día porque la media calabaza que compré era bastante hermosa, aún siendo de las alargadas que son más pequeñas.

Para montar la pizza esparcí la crema de calabaza sobre la masa extendida, añadí algo de mozzarella por encima y finalmente el bacon. Como mis rodajas de bacon eran algo más gordas que las que usan ellos decidí cortarlo en trocitos y saltearlo un poco antes para asegurarme de que el bacon estuviese hecho al mismo tiempo que la masa de la pizza.

El resultado: un éxito total, es una pizza muy sabrosa, con el buen sabor que le da el bacon a todo, pero también con un toque un poco dulce por la crema de calabaza. La pimienta en la crema de calabaza es imprescindible para darle un puntito picante al final. De hecho nos gustó tanto que voy a repetir mañana con la crema que sobró.

Tengo que hacer algo con las fotos de las recetas saladas, pero esto de esperar para comerla recién salida del horno se me sigue haciendo un poco cuesta arriba, así que a ver si cuando la haga mañana tengo más paciencia y consigo algo mejor.



miércoles, 24 de noviembre de 2010

Gracias señor cerdo y Teddy Thompson

La verdad es que no me decido: no sé cuál de sus hijos me gusta más: el jamón serrano o el bacon. Como española que soy debería decantarme por el jamón pero el bacon es mucho bacon. Para empezar está el olor. ¿A quién no se le hace la boca agua con el olor del bacon friéndose? Porque soy muy fiel a mi chloé, que sino mandaría una carta al señor Puig para proponerle hacer una colonia de bacon. Marc Jacobs las ha hecho de galletas, y sisley tiene alguna que huele a abono caro, ¿porqué no a bacon? Luego está el pequeño detalle del precio: el bacon, obviamente es mucho más barato y lo eches donde lo eches, todo sabe mejor: unos guisantes: saben mejor; un estofado: sabe mejor; una salsa boloñesa: sabe mejor, un helado: sabe mejor. Lo que me lleva al bacon caramelizado. Este verano probé a hacer el helado de bacon caramelizado/confitado de David Lebovitz y el primer paso consiste en caramelizar el bacon. Vaya espectáculo! Cuando salieron las tiras de bacon dulce, salado y crujiente tuve que probarlas, por eso de que era un experimento. Madre mía: acababa de encontrar el santo grial!!!! La pena es que cuando se rompe en trocitos y se mete en el helado pierde algo del crujiente, con lo cual yo preferiría la base del helado servida con un "chip" de bacon caramelizado encima. De hecho estoy pensando en regalar por navidades bolsitas de golosinas hechas en casa y podría incluir un trocito de bacon caramelizado...hmmmm

En fin, la receta de hoy es de espaguetis a la carbonara - pero sin huevo porque a mi hermana no le gusta y yo reconozco que para todos los días entre el bacon y la yema de huevo si luego tienes que hacer cualquier cosa que no sea dormir la siesta, o dar un paseo son un pelín pesaditos. Aún sin el huevo son muy sabrosos y muy facilitos.


Yo uso unos espaguetis un poco más gordos que los normales, creo que son los spaghettoni nº 7 de barilla. Mientras se cuecen los spaguetis en agua salada, se doran los trocitos de bacon en una sarten con un chorrito de aceite para que suelten toda la gracia grasa. Cuando estén bien doraditos se echa un buen chorro de vino blanco y se deja evaporar el alcohol. Cuando los espaguetis estén cocidos se recalienta la salsita si los pasos anteriores se acabaron antes de tiempo, se añade un trocito de mantequilla y se vierten los espaguetis escurridos en la sartén. A continuación se aparta la sarten del fuego y se añade parmesano rayado (en mis caso en cantidades industriales porque si el señor bacon me gusta lo mismo digo del señor parmesano), la pimienta negra molida y algo de nuez moscada. Se remueve todo bien y listos. Si se quisiese hacer una carbonara tradicional se añadiría la yema de huevo al apartar la sartén del fuego para que no salgan espaguettis con tortilla francesa y se remueve todo rápidamente.


Como lo prometido es deuda y hasta ahora no he dicho nada del tal Teddy que aparece en el título, allá va un link que lo dice todo. Es una canción de Leonard Cohen que versiona este chico que canta como los ángeles y es de mis canciones preferidas.

Actualizo porque he descubierto cómo incluir vídeos (si, soy un poco parda)