Mostrando entradas con la etiqueta Kitchen Aid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kitchen Aid. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de octubre de 2011

¡¡¡Por fin!!!

Estoy como una niña pequeña el 6 de Enero o el 26 de Diciembre. Como cuando te levantabas y veías la cocinita que querías y te tirabas todo el día cocinando el pescadito de plástico que venía en el lote y removiendo en las cazuelas de plástico. Además hay gente a la que, aunque le regalen su capricho más preciado, dice gracias, pero ni se inmuta. Pues yo soy al revés: a mi me gustan hasta los bolis de propaganda. Con lo cual ayer, cuando por fin conseguí mi tan deseada Kitchen Aid, estaba como si me hubiese fumado 4 porros, tomado unos cuantos alucinógenos, mezclados con unos cuantos red bulls (pero sin el ingreso consecuente en un hospital). Yo creo que la gente toma antidepresivos porque las kitchen aids salen un poco caras, pero no porque hagan más efecto.


Pero como todo lo bueno, no ha sido fácil y  el aparatito se ha hecho de rogar. Vamos, que "La Odisea" comparada con la historia de la kitchen, es cosa de niños.







Llevo varios años babeando cuando veo a Nigella, a Sophie Dahl en sus cocinas preciosas, con sus kitchen aids en colores pastel. Cada vez que paso por la calle Hermosilla, me meto en Federica&Co para ver la kitchen aid blanca, y vuelta a babear. ¿Por qué no me la he comprado hasta ahora? Pues porque en realidad soy consciente de que no hace nada que no pueda hacer yo solita y cuesta un pastizal. Y encima el pastizal en Europa es el doble que en Estados Unidos. Por eso empecé intentando comprarla por Amazon, pero no me dejaban. Luego decidí esperar a ir a Nueva York para comprarla allí, pero sigo esperando... Hasta mi tía, que se fue a Chicago este verano se unió a la cruzada.



Al principio me daba un poco de palo que la pobre mujer anduviese buscándola, cargándola y demás, pero me dijo que si le buscaba alguna tienda del centro donde la vendiesen, me la traería. Total que le mandé un mail con el modelo, los centros comerciales donde las vendían y una lista de colores por preferencia. Lo último parece fácil, pero son todas tan monas... Cada día tengo más claro que a veces es mejor no tener opciones, a tener que elegir entre muchas opciones buenas. Al final me decidí por los tonos pastel.






En el avión de ida, además de estudiarse la guía de Chicago, mi tía tuvo tiempo de hacerse una experta en temas de amasadoras, y para cuando llegó allí, se sabía de memoria el modelo, la capacidad del bol, los colores y lo que hiciera falta. El segundo día que estuvo allí compró la rosita. A estas alturas estaba ella todo contenta pensando que no había sido tan difícil la cosa, y en lo conteta que me pondría yo al verla. Los problemas empezaron al llegar al hotel: mi querida amasadora no cabía en su maleta....Ella, mentalizada a traérse el bicho, se fue a comprar una maleta más grande. A estas alturas de la historia, cuando me la contaba a la vuelta, yo no sabía dónde meterme, ¿cuántos viajes había hecho la pobre mujer por mi caprichito?¿ que maleta habría tenido que comprar?. La que usa Lebron James para sus zapatillas por lo menos, porque el trasto es un rato grande.







Superado el problema del espacio, y metida la KA en la mega maleta, se dió cuenta del detallito de la diferencia de corriente/voltaje o lo que sea entre Europa y Estados Unidos.¡¡¡¡ Mierrrrrda!!!. Aún así, ella no se rendía, así que inició la búsqueda del adaptador. A estas alturas estaba claro que esto, como toda tragedia griega, no podía acabar bien. Los dependientes le dijeron que en el momento que se enchufaba la KA a un elemento externo se perdía la garantía, y por no arriesgarse, la pobre tuvo que darse otro paseo para devolver la dichosa maquinita. Yo cuando me lo contaba se lo agradecí igual que si me la hubiese traído. Lo que no sé es cómo no le entraron ganas a ella de mandarnos a mí y a la kitchen a freir espárragos...



Vistas las dificultades y que a este paso llegaba a vieja sin kitchen aid, al final he optado por la opción más fácil: comprarla en blanco (que además de ser mona, le va a todo) y en El Corte Inglés. Lo único malo es que ayer nos tocó a mi hermana y a mi sacar al machote que llevamos dentro para cargarla desde El Corte Inglés hasta casa. ¿Cómo lo resolvimos?. ¡Haciendo relevos!. ¿Para qué vamos a coger un taxi como una persona normal?. ¿Qué son 2/3 euros cuando te has gastado este pastizal?. Pues nada, cada una aguantaba varias manzanas y cuando veíamos un banco, nos pasábamos el muerto, y así hasta llegar a casa. En un momento creía que me quedaba sin brazos, pero ¿qué no es capaz de hacer una madre por su hijo?jajajajajaja


Como no puedo comentar ni en mi propio blog porque no sé qué pasa, lo pongo aquí: Ya la he estrenado!!! Estoy más contenta! Es tan mona... cada vez que paso por la cocina, echo un ojo, un suspiro y qué felicidad!!
(madre mía, qué superficial soy: ¡es un objeto!