Elena y yo llevamos guardando un secreto un par de semanas, pero ya por fin ha salido a la luz. La revista Kinfolk, con la que llevamos babeando desde que salió ha decidido organizar una serie de talleres con distintas temáticas cada mes. Hasta ahí todo claro. Pues bien, los encargados de organizar estos talleres en distintos países somos una serie de anfitriones voluntarios que un día decidimos mandar un mail pensando que nadie contestaría. No solo fue contestado, sino que pasamos a ser "hosts" como lo llaman ellos.
Esto básicamente se traduce en que organizaremos, en Madrid algunos de los workshops que tiene planeados Kinfolk para este año. Como no podía ser de otra manera, el primero va de exactamente lo que me gusta a mí: hacer bizcochos, galletas y tartas con harinas integrales.
No os quiero contar muchos secretos que se irán desvelando, pero sí os dejo con el link en el que podéis ver quiénes participamos y, si os animáis, comprar una entrada.
lunes, 4 de marzo de 2013
domingo, 16 de septiembre de 2012
¡Me mudo!
A partir de ahora empieza una nueva etapa en mi nueva casa:
http://memyselfandmykitchen.wordpress.com/
Así que como buenos españoles, por favor ¡pasad a cotillear todos los cuartos! aunque por ahora haya solo uno....
http://memyselfandmykitchen.wordpress.com/
Así que como buenos españoles, por favor ¡pasad a cotillear todos los cuartos! aunque por ahora haya solo uno....
lunes, 23 de julio de 2012
Yo de mayor quiero ser así...
Hoy en vez de hacer lo mismo de siempre: rollo y receta voy a poner tres vídeos de gente a la que me gustaría parecerme: gente que ha dejado el camino marcado de baldosas amarillas para dedicarse a hacer lo que más les gusta en la vida y que creyeron que tenían una nueva (o no tan nueva, pero mejor) forma de hacer las cosas.
TARTINE: El pan convertido en religión - ya me he comprado el libro pero me reservo el aprendizaje para otoño porque con este calor sube el pan y me derrito yo....
FOUR AND TWENTY BLACKBIRDS: Dos hermanas de Dakota que sacaron la caja de recetas de su abuela y se dedican a hacer pies en Brooklyn.
@Elena ¿te apuntas?
THE MAST BROTHERS: Otra vez, dos hermanos, con unas barbas medio pelirrojas de lo más retro y un look bibliotecario chic que lo han dejado todo por hacer lo que llaman "bean-to-bar" chocolate, es decir, que compran las pepitas de cacao (o como se diga "cacao beans") a granjeros de países latinoamericanos, se las llevan para Brooklyn (si si, todos están en Brooklyn) y hacen chocolate que envuelven en los papeles más monos del mundo.
@Elena: no nos depilamos un par de meses y...¿te apuntas?
Pensándolo bien...¡prefiero no esperar a ser tan mayor para ser así! Y mientras tanto..habrá que visitar Brooklyn porque allí en vez de vips y zaras en cada esquina debe haber tiendecitas de estas con una historia que contar, y que yo quiero escuchar.
martes, 26 de junio de 2012
Leyendas urbanas
Llevo un año detrás de una leyenda urbana, o más bien dos: conseguir hacer un gofre como Dios manda y hacerlo con LA GOFRERA DE LOS 8 EUROS DEL LIDL, o más bien del lidl factory (sí, aunque parezca increíble hasta el lidl tiene factory....maravillas del extrarradio....)
La leyenda empezó el año pasado, más o menos a estas alturas cuando oí que alguien había encontrado, en el lidl factory de Parla, una gofrera por 8 euros... Desde entonces la gofrera aparecía en todas mis conversaciones: ¿qué tal has dormido? bien, he soñado con una gofrera. ¿Qué vas a hacer esta tarde? buscar la gofrera, y así sucesivamente. Ahora que por fin la he conseguido, (¡mierda! ya he estropeado el final de la historia...) no entiendo la fascinación que producía en mi un aparato que en el fondo no es más que una sandwichera con pinchos. ¿Prueba de lo caprichosa que soy? Puede...pero ¿no te apetecen más las cosas que no tienes y que encima ves que te va a costar conseguir? Pues eso me pasa a mi hasta con la sandwichera con pinchos.
Un día mi jefe casi me da la alegría de mi vida. Como hasta él me había oído que si gofrera por aquí, gofrera por allá y, puede que, con la esperanza de que llevase el desayuno cada mañana, me dijo un día que había encontrado la famosa GOFRERA DE LOS 8 EUROS DEL LIDL, pero que la tenía en el coche. "¿Quéeeee?" contesté yo con cara de niño recién despertado el 25 de diciembre. Casi le pido las llaves del coche y bajo a por ella, pero ganó el lado bueno de mi conciencia y me contuve... Al final subió el paquete y por fin pude ver la tan deseada caja, con la foto de la "sandwichera con pinchos". Me preparé para abrirla: mangas remangadas, babero puesto para la baba, pero ¿quién me podía preparar para la decepción que me iba a llevar?. La respuesta es nadie, nadie pudo evitar la cara de tonta que se me quedó al ver que alguna mala persona, que todavía anda por ahí suelta, ¡había cambiado mi objeto de deseo por una vulgar sandwichera con dibujos de personajes de disney o algo parecido! ESO NO SE HACE. Se puede atropellar a alguien en el coche por un despiste, o por una sobredosis de whatsapp, pero cambiar una gofrera por semejante atrocidad....NO.
Conclusión: volvíamos al principio y cada vez que visitaba el dichoso lidl veía algún aparato o molde apañado, pero ni rastro de la gofrera. Este año una semana antes de mi cumple (17 de abril) casualmente volví al tema de la gofrera. Juro que fue casual, no tenía NADA que ver con el hecho de que una semana después me haría súper feliz abrir una caja que escondiese la tan preciada gofrera. Aquello ya se convirtió en la coñá del café: ¿a que no me traéis una gofrera? yo, visto lo difícil que había sido mi búsqueda, lo daba por imposible, pero como vacilar es gratis, ahí seguía, dandoles la tabarra a los pobres que me aguantan todos los días.
Finalmente el 17 llegó y en el desayuno no hubo gofrera - lo sabía, pero cuando a las 10.30 o así fuimos a por el café de media mañana (o redesayuno como lo llamo yo), aparece una amiga con una bolsa del ganso....¿Una bolsa del ganso? ¿de la marca esa de las camisas y las deportivas pijas? ¿Me han comprado unas deportivas? "Ana, es normal, la gofrera no hay gitano que la encuentre, encima que te han comprado algo, pon buena cara, pedazo de desagradecida" me decía a mí misma. Me acerqué a por la bolsa y empecé a fijarme bien en el paquete: ¿tenía aquello una forma rectangular sospechosa? Si. ¿Pesaba más de lo que pesan unas zapatillas? Si. Uy madre, esto pinta bien...no sabéis lo contenta que me puse cuando, al quitar el papel de envoltorio (aishhh hasta me lo envolvieron) descubrí por fin ¡¡mi sandwichera con pinchos!!. Los pobres la habían tenido que comprar a una tienda en Francia por ebay porque aquí no había manera... Me hizo una ilusión que no os lo podéis imaginar - estuve todo el día dando brincos como una niña pequeña con una sonrisa de oreja a oreja.
Conseguida la gofrera y después de semejantes numeritos, lo que tiene delito es que a 24 de junio solo he usado la gofrera dos veces....lo sé, soy lo peor, pero a juzgar por el ritmo de entradas de estos últimos meses el horno tampoco ha estado muy activo... El primer intento no fue del todo digno: quería conseguir el gofre belga perfecto, como los del pain quotidien: el tipo de gofre que no necesita NADA: que tiene un sabor especial y esos trocitos de azúcar cristalizado y que hace que todo huela a gloria bendita en 1km a la redonda... He dicho que quería, no que lo hiciera, ¿no? Busqué una receta de gofre de lieja (es lo que pone en el paquete del pain quotidien...) e incluso idee un método para cristalizar el azúcar basado en la experiencia del roscón de reyes: me puse cual científica, mojé algo de azúcar con un poco de agua y lo desperdigué en trozos de distintos tamaños sobre la bandeja del horno. Unos minutos en horno a no muy alta temperatura (no me acuerdo del todo...) y tuve el tan preciado azúcar cristalizado. Aquello pintaba bien, pero luego los gofres de lieja...a ver, malos no estaban, pero digamos que para comerlos solos había que tener hambre...y es que estoy llegando a la conclusión de que los gofres se dividen en dos categorías: los industriales, que llevan todos esos aromas buenos buenísimos y los artesanales de casa, con los que hay que resignarse a echarles algo de gracia por encima, cual tortita americana (pero perforada) : sirope de arce, nutella, chocolate...
Esta semana ya, resignada, me adentré en el mundo de los gofres caseros, dando por perdidos los "de mentira" y oye, estos también tienen su gracia. Como para todo lo "casero-orgánico-natural" tiro del libro "Good to the Grain", esta vez no fue una excepción. Elegí unos gofres con harina de avena y sirope de arce y la verdad es que se notaba el saloncillo dulzón de la harina y del sirope, lo cual, combinado con la textura ligera gracias a las claras montadas y la levadura...mmmmm creo que los voy a repetir.
PD: AVISO A NAVEGANTES: la combinación de una masa con levadura y claras montadas con una gofrera mal cerrada resulta en una abertura explosiva y repentina de la misma a media cocción.
Esta semana ya, resignada, me adentré en el mundo de los gofres caseros, dando por perdidos los "de mentira" y oye, estos también tienen su gracia. Como para todo lo "casero-orgánico-natural" tiro del libro "Good to the Grain", esta vez no fue una excepción. Elegí unos gofres con harina de avena y sirope de arce y la verdad es que se notaba el saloncillo dulzón de la harina y del sirope, lo cual, combinado con la textura ligera gracias a las claras montadas y la levadura...mmmmm creo que los voy a repetir.
PD: AVISO A NAVEGANTES: la combinación de una masa con levadura y claras montadas con una gofrera mal cerrada resulta en una abertura explosiva y repentina de la misma a media cocción.
lunes, 28 de mayo de 2012
Una metamorfosis completada y el verdadero truco para la operación bikini
Me estoy dando cuenta de que ya casi he completado la metamorfosis entre niña normal y friki gourmet. La transición empieza, como siempre, con uno mismo: te empiezan a llamar más la atención los moldes o los libros de cocina que las camisetas de zara (tranquilo Amancio, te sigo siendo fiel y no creo que ni aún completando la transición al frikismo gourmet deje de hacerte visitas semanales porque lo nuestro va más allá: lo nuestro es un idilio). Lo dicho, que empiezas a entrar en zara home (ves Amancio, aunque me desvío un poco, sigue siendo tu imperio el que visito religiosamente) además de en zara, oysho, uterque y demás.... Poco a poco la gente lo va notando y los regalos de cumpleaños van variando: pasan de ser un vestido y una pulsera a un vestido y un platito mono, o una camiseta y un soplete. Entonces llega la etapa de la reorganización de armarios porque la cocina se te queda pequeña. Empiezas ocupando una balda de un armario, pero aquello es el principio del fin porque sabes que hasta que no te hagas con el armario, nunca estarás satisfecha. Yo ya uso los platos de colores que compro o me regalan como objetos de decoración: no hay superficie lisa y horizontal en casa que no tenga un cuidado montoncito de platos "que pegan". Ay Dios, según lo escribo ¡me doy cuenta de la gravedad de mi enfermedad!
Seguimos con los síntomas: cada vez invitas a más gente a comer/cenar/merendar a casa y ya no te vale con poner el mantel cutrelux o los manteles individuales, ¡no! Ahora hasta pones un jarroncito con flores, combinas los platos (porque, al contrario de lo que haría tu madre o tu abuela tú no tienes dos dichosos platos iguales, ni de color, ni de tamaño) y ya el sumum es cuando en lugar de sacar un trozo de queso y salchichón a la mesa, te dedicas a hacer una escultura encima de una tabla de madera para que quede "muy mono". Por no hablar de las 50 fotos que haces cuando todo está preparado (y caliente) y no dejas que nadie toque nada hasta que no esté frío y tú ya hayas hecho todas tus fotos.
Yo creo que ya me he metamorfoseado completamente. Por eso ahora la gente sabe que más que un bolso de 300 pavos, me hace ilusión una gofrera del lidl de 8, o unos trozos de ruibarbo. Por eso, cuando mis padres estuvieron en Venecia, trajeron dos paquetitos de pasta, de esta que de lo mona que es, no sabes si cocinarla o si sacar al niño que llevas dentro y ponerte a hacer las manualidades horribles de macarrones que hacías para el día de la madre en el colegio. La verdad es que nunca he sabido a qué mente brillante se le ocurrió que pintar macarrones de plateado y colores similares y pegarlos a una cartulina le iba a gustar a alguien....que ya, que ya sé que la cuestión está en que el niño de turno le dedique tiempo a pensar en su madre, pero joe, ya puestos, ¡que haga algo que merezca la pena!
Descartada por tanto la idea de las manualidades ochenteras, opté por cocinarlos. En casa solo tenía un manojo de espárragos trigueros, pero después leer unas cuantas recetas italianas y de ver unos cuantos vídeos, te das cuenta de que los Francescos del mundo todo lo solucionan a base de un poco de mantequilla, vino blanco y parmesano. De hecho yo creo que seguro que hay una pasta que solo lleva esos tres ingredientes. Ojo, a mi no me gusta el vino, pero reconozco que sin el vino no es lo mismo: es lo que distingue la pasta que comes en un viaje a esquiar cuando os metéis 10 en un apartamento y la pasta que puedes comer en cualquier restaurante italiano. Ya lo decían los borrachos: "con vino todo sabe mejor".
Yo tenía un manojo de espárragos trigueros, así que eso es lo que añadí a la santa trinidad del parmesano-vino -mantequilla. Para el que, como yo, a la hora de la comida está buscando justificaciones para merendar algo dulce, que sepáis que este plato debe llevar el 70% de la cantidad de verdura diaria recomendada: el paquete dice que para teñir la pasta de verde le han añadido espinacas, así que podríamos hasta decir que es pasta con espárragos trigueros y espinacas...y la franja rosa SEGURO que es con remolacha - SEGURO. Porque chicle boomer no creo que hayan usado.... Así que tranquilo/a, que tienes todo el derecho del mundo a comerte un trozo de bizcocho para merendar. Y si estás ya harto/a de tanto cartel de operación bikini, yo he encontrado la solución a otro de mis problemas: la falta de fuerza de voluntad en cuanto a los dulces se refiere. Cada vez que te apetezca un dulce, ponte a mirar un anuncio de esos asquerosos que hace hm todos los veranos con la modelo esa asquerosa luciendo biquinis de 4 euros de hm que hace que parezcan de la perla (a ti por mucha verdura que tomes y mucha zanahoria para ponerte morena NUNCA te van a quedar así) o si no ponte este video y:
a) disfruta de la canción y del cantante (suspiro suspiro)
b) con la rubia lo mismo que con la de hm: deja el donut y coge la fruta, que por lo menos en esta época ¡hay variedad!
Farfalle Tricolore con Espárragos
Trigueros
Pasta – en este caso, farfalle
Un manojo de espárragos trigueros
Un dado de mantequilla
Un buen puñado de parmesano
Un buen chorro de vino blanco
Me parece a
mi que ya es hora de que empiece a pesar las cosas cuando hago recetas saladas,
pero más que una receta son indicaciones…
1.
Hervir
el agua con abundante sal y cocer la pasta.
2.
Mientras
tanto freir los espárragos con poco aceite, es más bien hacerlos a la plancha,
primero a fuego medio y al final a fuego fuerte para que cojan más sabor.
3.
Retirar
los espárragos y sazonar. Mientras tanto añadir la mantequilla a los restos de
aceite de la sartén y el vino. Dejar evaporar el alcohol. Devolver los
espárragos a la sartén con la salsa.
4.
Cuando
la pasta esté lista, añadir, junto con el parmesano a la salsa y remover bien.
jueves, 3 de mayo de 2012
Tarta de chocolate a la inglesa
En casa de mi madre, como en todas las casas españolas, siempre ha habido dos libros de cocina: "Las 1080 recetas de Simone Ortega", archiconocido, architraducido y archi- ilustrado y otro libro mítico que tenía tapas duras y un dibujo con tonos verdes, blancos y amarillos que se titulaba "Cocina". No me acuerdo del nombre del autor/a, pero el título no dejaba mucho a la imaginación...De todas formas de pequeña no estaba yo muy puesta en estos menesteres, porque andaba convencida de que Simone era un hombre y de que un "café au lait" era realmente un "café olé"...si, me da vergüenza decirlo y la verdad es que ahora no sé qué ingrediente "flamenco" hacía que el café se convirtiese en algo digno de un "olé", pero se ve que tanto Oliver y Benji y tanto chicho terremoto me tenían un poco trastornada...
Como a mi esto de cocinar me ha gustado desde pequeña y es probable que el chocolate me gustase incluso antes de asomar
Tanto mi hermana como yo la recordamos como un bizcocho suave con "LA COBERTURA". Cuando digo "LA COBERTURA" me refiero a que si eres, como nosotras, un/a amante de los donuts fondant, esta tarta te va a volver loco/a. Si encima la metes unos segundos en el microondas antes de tomártela para que "LA COBERTURA" se reblandezca un poquito....entonces querrás haber hecho la mitad de la receta porque aún estando solo/a en casa sabes que te va a llamar, que estés donde estés y hagas lo que hagas, vas a volver a la cocina a por un trocito más hasta que no quede nada. Y es que amigo/a, de vez en cuando hay que dejarse de dietas y de tonterías y rendirse al encanto de "la inglesa".
Por cierto, la receta de hoy va comentada porque es increíble que algo tan fácil lo hagan parecer tan peñazo. Aunque pensando bien, si haciéndolo en plan chapuzas como lo he hecho yo, si lo llego a hacer como dice el autor anónimo....
Tarta de chocolate “a la
inglesa”
Bizcocho
100gr mantequilla
100gr azúcar
175gr chocolate
75gr harina
4 huevos
1. Rallar el chocolate sobre un
plato.
2. Batir la mantequilla en un bol
durante unos 10 minutos (me parece un poco exagerado…), añadir el azúcar y
seguir batiendo otro rato (este quiere que te tires toda la tarde con la
tartita – con un par de minutos más ¡va que se chuta!
3. Añadir las yemas de los huevos, e
incorporar a la mezcla anterior.
4. Añadir el chocolate rallado y
mezclar.
5. Añadir la harina tamizada, remover
durante unos 10 minutos (otra vez, ¡qué exageración! No me extraña que el autor
no ponga el nombre…)
6. Batir las claras a punto de nieve
e incorporar con cuidado a la mezcla.
7. Cocer en horno moderado (salado…yo
lo metería a unos 180ºC) durante unos 35 minutos, o hasta que un cuchillo
insertado en el centro salga limpio.
Cobertura
100gr chocolate
150gr azúcar (esto ya tiene
mejor pinta)
6 cucharadas de agua
1. Derretir el chocolate en un bol.
2. En un cazo hervir el agua con el
azúcar hasta alcanzar el punto de hebra (en teoría esto es cuando al levantar
la cuchara cae un chorro continuo del jarabe, pero para mí es como “los usos
del se” en clase de lengua: me parece que el chorro siempre es igual de
continuo o discontinuo…
3. Alcanzado este punto, verter sobre
el chocolate fundido poco a poco y remover hasta conseguir la consistencia
deseada (a medida que se va enfriando) para bañar el bizcocho.
Enjoy!
domingo, 29 de abril de 2012
Una fotocopiadora con poca tinta
A ver quien es capaz de ver este vídeo y no querer comprarse el libro de la autora del archi conocido blog La Tartine Gourmande, vivir en el campo, o debería decir en "un campo" en el que parece que hasta el sol brilla más, que las manzanas que coges de tu propio árbol (no de la estantería del "Simply") son más rojas y donde tener cilantro de una región de la costa de indonesia plantado en tu huerto es de lo más normal del mundo...
Yo en cuanto vi el video me apunté al "sueño rural", así que aprovechando que la semana pasada fue mi cumple, y que últimamente utilizo los cumples, las navidades y cualquier ocasión que pueda colar para completar mi colección gourmet, ya sea a base de libros/platos/trapos o "gadjets de cocina", hice la petición correspondiente y el 17 de abril ya tuve en mis manos el libro de Béatrice.
Nada más recibirlo pasé las páginas buscando como una loca las tartaletas de manzana monas monísimas que aparecían en el video et voilà, ahí estaban en la sección de postres. Nada más verlas me volví a enamorar, a pesar de que mi subconsciente ya estaba pensando en las limitaciones de mi cocina...¿Cómo c... vas a conseguir, con un cuchillo no muy bien afilado, cortar cada manzana en 100 rodajas finísimas, todas exactamente iguales y tener la paciencia de colocarlas exactamente como las coloca ella? Además sé que lo que viene ahora es un comentario la mar de friki, pero ¿esta chica ha calculado el diámetro de la masa de abajo multiplicando por 2 la longitud media de cada rodaja de manzana? Porque si no yo ¡no me explico la exactitud geométrica de la tartaleta en cuestión! ¡Que estas cosas a ojo no salen así de bien a la primera! ¡que no!
Yo, como ilusa que soy, pensé que con mi cuchillo, mis artes cortadoras y mis manzanas asimétricas (de la estantería del "simply", pero ojo, de las buenas), me acercaría en algo al resultado final de Béatrice. Porque esa es otra: estoy completamente a favor de innovar, de no copiar y de inventarte tus propias recetas, pero ante semejante perfección asumí la derrota y decidí actuar de simple fotocopiadora. Ya llegaría el momento de innovar, yo ese día quería una tartaleta perfecta como la que come Béatrice cualquier sábado en su casita del campo. Cada sábado, o cada martes, porque leyendo las introducciones de cada capítulo vi que esta vida idílica no era cosa del fin de semana solo. No señores, no. Béatrice en lugar de coger la ruta cada mañana para dirigirse al polígono industrial donde trabaja (solo me falta el uniforme y el sandwich de mamá para volver a tener 10 años...), comienza su día bajando a la cocina y pensando: hmmm ¿qué bizcocho haré hoy? Vamos, que para mi próximo cumple no me pido el libro, ¡me pido el pack completo!
Cuando ya por fin me puse a leer la receta y aparté la vista de la foto (tardé unos 3-4mins), vi que la cosa no iba a ser tan sencilla.... a la ausencia de mandolina en mi cocina había que sumar la ausencia de la mitad de los ingredientes de la masa....y Bea dice que son ingredientes sencillos...¡pues en España no! O si no que alguien me haga una lista de proveedores (y traducciones) de millet flour, xantina gum y aceite de pistacho... Por eso al final tiré de masa conocida añadiéndole ralladura de limón y me puse manos a la obra con mi intento, que finalmente, viendo que en lugar de meter 100 rodajas por tartaleta conseguí meter 8 rodajas asimétricas mal cortadas, tuve que decorarlo con unos pistachos de los que tenía en casa. Como esos tampoco creo que fueran de cosecha orgánica ni nada por el estilo, para empezar tuve que abrir unos 6 hasta que encontré uno que tenía un color que se aproximaba al verde de los de Bea...y para seguir, ¡creo que hasta eran pistachos salados!. Lo siento Bea, no lo hago por fastidiarte la receta, pero te juro que en mi supermercado ¡son los únicos que hay! Por lo menos los froté bien con las manos para quitarles la sal que pudieran tener por fuera....
A pesar de todas mis limitaciones y de no haber sido capaz de copiar dignamente la receta, el resultado me gustó y me pareció distinto, así que os dejo con la receta original, por si alguien tiene más suerte (y equipamiento que yo).
Por cierto, ya me he comprado una mandolina en makro, que más que mandolina parece arma de destrucción masiva con 15 accesorios (tiene hasta una especie de torno que parece una herramienta de tortura china, pero que en la foto de la caja venía colocado encima de un vaso y en teoría hacía las veces de "zumero"), porque si no veo que no saco partido al libro. Y si alguien sabe dónde venden aceite de avellana, pistacho, etc, por favor ¡que se pronuncie ahora o calle para siempre!
Tartaletas de manzana “Pink Lady”
Base de limón y aceite de oliva
80gr millet flour (según el wordreference = harina de mijo)
40gr harina de quinoa
60gr harina de arroz (blanca o marrón..no preguntéis - ni idea..)
40gr “almond meal” ¿almendras molidas?
1 ½ cucharaditas “xanthan gum” (…)
20gr azúcar
ralladura de un limón
60ml aceite de oliva
1 huevo pequeño batido
4-5 cucharadas de agua
(ahora me entendéis ¿no?)
1. Mezclar en un bol /en un robot de cocina las harinas con las almendras molidas, el “xanthan gum”, el azúcar y la ralladura de limón.
2. Añadir el aceite de oliva y el huevo y mezclar.
3. Añadir, cucharada a cucharada el agua hasta que la masa forme una bola. Es conveniente no trabajar mucho la masa.
4. Dividir la masa en el número de tartaletas que vayamos a preparar y alisar con el rodillo. Meter en el molde/cortar en círculos. Hacer agujeros con un tenedor en la masa y refrigerar la masa durante unos 30 mins.
Relleno y topping de la tarta
50gr nueces
4 cucharadas azúcar moreno
un trozo de 2.5cm de jengibre rallado
ralladura de un limón grande
2-3 manzanas “pink lady”
un chorro de zumo de limón
3 cucharadas de miel
3 cucharadas de aceite de oliva
1. Precalentar el horno a 200ºC.
2. Moler las nueces, añadir el azúcar y las ralladuras de limón y jengibre. Cortar las manzanas sin pelar en rodajas muy finas con la mandolina
3. Colocar esta mezcla sobre las bases de las tartaletas dejando un borde de 1cm libre.
4. Colocar las manzanas sobre esta mezcla, echar un chorrito de limón por encima, calentar la miel y pintar las manzanas con un pincel con la miel. Finalmente pintar con el aceite de oliva.
5. Hornear durante unos 25 mins, hasta que estén doradas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
















