Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de octubre nos invita a preparar un bollo clásico francés: un brioche. En mi caso, la ecuación que resume mi "brioche" es:
Prisas + fuerza de la gravedad + levadura congelada = de todo menos un brioche en condiciones
Ayer, mientras reposaba la masa en la nevera fui escribiendo estas líneas idílicas:
Llevo tiempo sin hacer bollos porque cuando vas justa, los tiempos de levado, reposo y demás son un rollo, pero al hacer el brioche me han dado ganas de retomarlos porque en realidad no llevan tanto tiempo, solo un poco de organización y porque donde haya un buen bollo, ¡que se quite un cupcake! (en general...)
En mi época "bollera", recurría al maestro en la materia para todos estos temas:
pepinho, y por eso hoy he vuelto a tirar de él. Cotilleando en su índice de recetas, he visto estos brioches de frutas confitadas y me he dicho:
éstos! (-las frutas confitadas + chocolate y pasas)
A medida que avanzaba la tarde, todo se complicaba, la cosa dejó de ser tan idílica:
Me da una rabia cuando tienes una idea y ves que por tonterías la cosa se va torciendo irremediablemente hasta acabar en el desastre… Lo tenía todo planeado: iba a hacer el brioche en la flanera para que quedase una base con la forma del molde y una parte inflada en el medio preciosa. Como el que habéis puesto en la página de Whole Kitchen... Iba a comprar cartulina negra en la papelería, tizas para escribir brioche, cual pizarra y una vela, a pesar de no ser el cumpleaños de nadie. La razón de la celebración podría ser el estreno de la KA.
Todo empezó a fallar en el momento en el que saco la levadura de panadero del congelador (en el que debía llevar más de un año) y veo que está llena de cristalitos de agua congelada, osea, hielo. Bueno, pongo un poco más de lo que dice la receta por si acaso y la caliento un poco con las manos para intentar derretir los glaciares que tenía pegados.
Siguiente fallo: los tiempos. Los bollos no son difíciles de hacer, pero hay que respetar los tiempos y ¿qué hice yo? pues más bien pasármelos por el forro. ¿Que tiene que estar la masa más de seis horas en la nevera?, pues la dejo dos y media. Total, una vez está la cosa fría, ¿cuánto más fría se puede poner si sigue en el mismo sitio? Y si la levadura a baja temperatura no actúa, ¿qué más dará que no actúe durante 2 horas que durante 6? Pues se ve que encadenando errores así, todo se nota...

Luego pongo parte de la masa en la flanera – no mucho, pensando que aquello subiría una barbaridad, y relleno tres moldes de magdalena. El problema es que los relleno hasta arriba, y claro, cuando el volumen crece, teniendo superficie horizontal, ¿para qué va a tomarse la molestia de subir hacia arriba, creando la cúpula perfecta con la que soñaba? Si es que Ana, esto es física de parvulitos: el volumen aumenta hasta ocupar el espacio del recipiente en el que está y algo llamado gravedad empuja hacia abajo.
Luego para colmo, como mi cocina era una nevera, decidí hacer el proceso de levado en el horno. Pero como la temperatura más baja de mi horno son 50 grados y no sabía si aquello sería demasiado, anduve jugando a: enchufo el horno, lo desenchufo, abro la puerta a ver, la cierro…Vamos, ya lo que le faltaba a mis tristes intentos de brioche, que se inflaban un poquito y se desinflaban un muchito con cada ciclo de tontería de la supuesta cocinera. Ya para rematar, al pintar con el huevo, voy y pincho uno de los brioches…
El resultado: tres setas muy feas y el engendro de la foto que no es ni bizcocho, ni brioche. Con las ganas que yo tenía de hacer este reto….Bueno, como otra cosa no, pero cabezota soy, un día de éstos pruebo y ¡vamos que si me va a salir un brioche hermoso! Voy a usar levadura reciente, respetar los tiempos y dejar levar a los brioches tranquilitos…
Sigo sin poder comentar en mi propio blog....¡cómo me gusta la informática!
comentario que iba a poner: Gracias por los ánimos, pero me temo que tendré que hacerlo otra vez: el primer día estaba bueno, pero ahora se ha quedado seco y triste...jajaja
La receta es un copia y pega de la de pepinho:
Brioche
25-30 ml. de leche templada (30-35º). Podríamos sustituir parte de la leche por agua de azahar.
10 gr. de levadura fresca de panadería.
200 gr. de harina de fuerza (de pan) + la necesaria para que no se pegue la masa a las manos.
5 gr. de sal.
35 gr. de azúcar.
1 cucharilla de vainilla en polvo.
Ralladura de ½ naranja.
110 gr. de huevo semibatido (2 pequeños). El sobrante lo usaremos para pintar los brioches.
120 gr. mantequilla a temperatura ambiente y cortada en trozos pequeños.
50-100 gr de frutas confitadas
Opcional: trocitos de chocolate, uvas pasas sultanas remojadas en ron y/o almendras troceadas para espolvorear.
1. Diluimos la levadura en la leche hasta disolver totalmente. La leche debe estar a temperatura ambiente o ligeramente templada, si estuviese caliente “mataría” a la levadura, dejando de tener efecto. En un cuenco grande o tartera (si disponemos de amasadora lo haremos mejor a máquina) tamizamos la harina con el azúcar, la sal y la vainilla en polvo. Rallamos la naranja sobre la mezcla. Añadimos la leche con la levadura y los huevos. Amasamos con una cuchara de madera (o manos, o -mejor- a máquina) hasta que la masa se despegue de las paredes del recipiente.2. Añadimos poco a poco la mantequilla troceada, amasando bien hasta que haya sido admitida en su totalidad. Debe amasarse lo suficiente como para que no se pegue a las pareces del recipiente. Si fuese necesario añadiremos un poco de harina, muy poca. Envolvemos en película de cocina y llevamos al frigorífico un mínimo de 6 horas, así podremos trabajarla con mayor facilidad y no tendrá correa.3. Pasado ese tiempo cogemos porciones de la masa, las estiramos ligeramente y repartimos una cucharada de frutas confitadas y otros rellenos. Cerramos formando bolas. Dejamos reposar en lugar templado sobre una bandeja con papel de hornear hasta que doblen su volumen. ¡Lo doble!, hay que tener paciencia.
4. Cuando hayan doblado su volumen pintamos con huevo batido y espolvoreamos (opcionalmente) con almendras troceadas. Los introducimos en el horno precalentado a 190-210º, dependiendo del grosor del brioche. Cuanto más pequeños mayor temperatura y menor tiempo de cocción. Retiramos cuando hayan adquirido un tono dorado.