Dejando los rollos filosóficos atrás, a pesar del cambio de look, hoy vuelvo a lo mismo de siempre: acabamos de comer y le digo a mi hermana: toma, busca en esos libros algún dulce que quieres que haga. Ella, nada más cogerlos ya me avisa: "si me dices que elija, ¡haces lo que yo te diga! no voy a estar aquí media hora busca que te busca, para que acabes haciendo lo que te de la gana. Y nada de chocolate que me da granos y por favor, vuelve a hacer dulces normales: nada de verduras, hierbas y demás". Yo asiento y le digo que pida por esa boquita. "este bizocho de naranja de Baked: new frontiers in baking". Yo lo miro y pienso: bueeeno, no es lo que yo haría, pero la pobre tiene razón con lo de que nunca hago caso...El problema es que la nevera está aliada conmigo y no contenía el yogur que hacía falta para el bizcocho ese, así que al rato salgo de la cocina: "ay Elena, ¡qué pena! no puedo hacer ese bizcocho porque no hay yogures..." Ella me mira como diciendo: a ver, cachonda, que ya nos conocemos, que como no te apetezca hacerlo, escondes el único yogur que hay detrás del bote de mermelada.

Lo que sí vi en la nevera eran dos calabacines que llevaban una semana en la nevera. Además eran de los caros y tal y como ando ultimamente, vi que o los gastaba hoy, o iban a pasar a formar parte del "fondo de nevera", que, al contrario que el del armario, es un cúmulo de cosas que vas echando hacia atrás, que haces como que no ves cuando abres la nevera, y que acabas tirando para evitar que aquello huela como un vertedero.
Total que salgo yo todo contenta: "yogur no hay, pero he visto una receta bueníiisima de un cake de chocolate y calabacín". Teniendo en cuenta sus requisitos iniciales, lo que no sé es cómo no me tiró por la ventana cuando me oyó ofrecerla el bizcocho "raro y de chocolate". Como ya me conoce lo único que me dijo fue: "haz lo que quieras, pero ¡hazme también estas otras galletas sencillitas!"
Al final he hecho unas galletas que os enseñaré otro día y este bizcocho que, más que de calabacín es de chocolate y chocolate por partida doble: cacao en la masa y trozos de chocolate. El resultado: un bizcocho de chocolate más jugoso de lo normal y más ligero. Se ve que las verduras en los bizcochos de chocolate, a pesar de no dominar en cuanto a sabor, le dan a los bizcochos una textura especial. Y oye, es comer verdura, ¿no?